El estado de Chihuahua entró hoy en su cuarta jornada consecutiva de afectaciones viales derivadas del paro nacional de agricultores y transportistas. Las movilizaciones mantienen presión en carreteras federales, tramos estatales y, con especial impacto, en puentes fronterizos hacia Estados Unidos.
Los bloqueos se concentran en puntos estratégicos como el cruce Zaragoza–Ysleta, el Puente Internacional de Guadalupe-Tornillo y tramos de la Carretera Panamericana, lo que ha generado filas de hasta cuatro kilómetros de unidades de carga y un freno temporal en la operación de exportación e importación de insumos industriales.
La industria maquiladora —uno de los pilares económicos del estado— activó protocolos de contingencia para mitigar riesgos de desabasto. Empresas de los sectores automotriz, aeroespacial y electrónico reportan desbalance en inventarios just-in-time y reprogramación de rutas para evitar pérdidas operativas.
Autoridades estatales reconocieron que el flujo logístico se encuentra “en nivel rojo”, mientras que cámaras empresariales advirtieron que, de prolongarse los cierres por más de 48 horas adicionales, se generarían interrupciones críticas en líneas de producción orientadas a exportación.
Los líderes del movimiento en Chihuahua reiteraron que mantendrán su presencia en carreteras hasta que el gobierno federal formalice compromisos vinculantes sobre precios, seguridad y recursos hídricos. Paralelamente, transportistas locales insistieron en que los riesgos de operar en carretera han escalado, justificando su participación en la movilización.
En tanto, la mesa de negociación instalada en Ciudad de México será el factor decisivo para determinar si los bloqueos se reducen, se estabilizan o se escalan durante el fin de semana.