Francisco Barrio Terrazas (1950–2025): el hombre que abrió la puerta a la alternancia en Chihuahua
Francisco Barrio Terrazas fue un político de firmes convicciones y profundo compromiso público. Su fallecimiento marca la despedida de una figura clave en la historia política de Chihuahua y de México, protagonista de la transición democrática del estado.
Nacido el 25 de noviembre de 1950 en la ciudad de Chihuahua, Barrio Terrazas se formó como contador público y maestro en administración de empresas, combinación que definiría su estilo: orden, disciplina financiera y una visión institucional poco común para su época. Desde temprano entendió que el servicio público debía ejercerse con responsabilidad, legalidad y cercanía con la gente.
Su primera gran prueba llegó en Ciudad Juárez, donde fue presidente municipal de 1983 a 1986. En una de las fronteras más complejas del país, impulsó obras de infraestructura, fortaleció la administración municipal y sentó bases de gobernanza que aún hoy se reconocen. Ahí comenzó a consolidarse como un político distinto, más enfocado en resultados que en discursos.
El punto de inflexión de su trayectoria ocurrió en 1992, cuando se convirtió en gobernador de Chihuahua. Su triunfo no solo fue electoral: fue histórico. Barrio Terrazas rompió con décadas de hegemonía política y abrió paso a la alternancia democrática en el estado. Su administración (1992–1998) se caracterizó por la modernización del aparato gubernamental, el impulso a la transparencia y el fortalecimiento de las instituciones, en un contexto nacional todavía adverso para el pluralismo político.
Más allá del ámbito estatal, su carrera tuvo impacto nacional. Fue secretario de la Función Pública durante el gobierno de Vicente Fox, cargo desde el cual impulsó una agenda enfocada en la rendición de cuentas y el combate a la corrupción. También fue diputado federal y embajador de México en Canadá, representando al país con sobriedad, profesionalismo y una visión estratégica de las relaciones internacionales.
Quienes lo conocieron coinciden en describirlo como un hombre serio, directo y profundamente institucional. No fue un político de estridencias, sino de decisiones. Creía en el valor del Estado de derecho, en la administración pública como herramienta de transformación y en la democracia como un proceso que se construye con hechos, no con consignas.
Francisco Barrio Terrazas deja un legado que trasciende partidos y coyunturas. Su vida pública es testimonio de una generación que apostó por cambiar las reglas del juego desde dentro, abriendo espacios para la pluralidad y la competencia política en México. Su nombre queda inscrito como uno de los referentes de la transición democrática en Chihuahua y como un servidor público que entendió el poder como una responsabilidad histórica.
Hoy, Chihuahua despide a un hombre que marcó época. Su legado permanece en las instituciones que ayudó a transformar y en la memoria colectiva de un estado que, gracias a figuras como él, aprendió que el cambio era posible.