En un emocionante encuentro de la NFL, los Houston Texans lograron una victoria inesperada de 23-19 sobre los favoritos Buffalo Bills. El partido se definió por la actuación estelar de la defensa de Houston, que mantuvo una presión constante sobre el quarterback de los Bills, Josh Allen, logrando capturarlo un total de ocho veces.
Además, la defensa forzó tres pérdidas de balón, limitando drásticamente el potente ataque de Buffalo. Esta victoria es un impulso significativo para los Texans, mientras que para los Bills representa un revés en sus aspiraciones de postemporada, poniendo en duda su consistencia ofensiva ante equipos con líneas defensivas agresivas.