Tras la Fecha FIFA de noviembre, la selección mexicana enfrenta cuestionamientos por su funcionamiento y resultados —incluyendo empates y derrotas que preocupan a analistas y sector aficionado—. El cuerpo técnico ha citado partidos de preparación como espacios de prueba, pero la presión por mejorar la generación de juego y la eficacia se intensifica antes de compromisos oficiales de mayor envergadura.